Mes: agosto 2011

Los “Billyrinos” (Thank You For The Music x Irina de Entresierras)

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A veces, no sabes si las cosas suceden por casualidad. Después de más de cuatro meses esperando que Irina saliera en celo, tuvimos la suerte de que, justo en ese momento, Billy ya estaba en casa con nosotros.

Desde luego, qué mejor candidato para futuro papá de los cachorros de Irina que él, un perro en el que yo siempre había depositado mi confianza, incluso antes de venir a mi casa, por sus líneas de sangre, y porque es un perro, para nosotros, muy típico y con un fantástico carácter.

El inminente embarazo de Irina no se hizo esperar, y antes de la quinta semana, ya mostraba una incipiente barriguita que nos hacía sospechar que no se iba a tratar de una camada pequeña.

Pasaron los días, la barriguita de Irina iba creciendo, y con ella, nuestras ilusiones depositadas en esta camada. Era la primera vez que realizábamos cruces tan abiertos de líneas, pero, dada la calidad de las líneas de sangre de Billy, teníamos la esperanza que nos aportara aquello que siempre hemos ido buscando.

Se acercaba el día… Irina comía, estaba tranquila, pero nosotros ya no, más viendo esa tremenda barriga que ya nos hacía pensar que traía, mínimo, ocho cachorritos. De pronto, el día 09/08/2011, Irina empieza con contracciones, permanece tranquilada, sosegada… A los pocos minutos, el primer cachorro, luego otro… y así, en menos de tres horas, seis cachorros:  dos machos y cuatro hembras. Más despacio, y con signos ya de cansancio, continua el parto, otros tres machos más. Así, llegamos a las cinco horas de parto:

Irina sigue tranquila, pero ya muy cansada, las fuerzas iban mermando, pero el parto no había finalizado. Empieza nuevamente con contracciones, sigue con ellas, pero el cachorro no aparece. De pronto, asoma la cabeza, se rompe la bolsa… y rápidamente sacamos al cachorro:  otro macho enooorme. Aletargado, su frágil cuerpecito no se movía, lánguido… por un momento pensamos que lo habíamos perdido. Pero como nunca hay que dar nada por perdido, intentamos reanimarlo, lo frotamos, lo sacudimos para que expulsara mucosidades, le hicimos la respiración artificial, le aspiramos la mucosidad… y empezó a chillar y respirar por él mismo. Al cabo de unos minutos, el cachorro estaba ya mamando con el resto. ¡Lo habíamos conseguido!:

Irina, extenuada, se tumbó junto a sus cachorros, los 10 Billyrinos, para darles de mamar y dormir un poco después de tanto esfuerzo:

Impresionante camada, por el número, muy bonitos cachorros y una orgullosa mamá que se está ocupando a la perfección de toda la “prole” (aunque hayamos de echar mano del biberón porque son muchísimos bebés).

Muy orgullosos todos de esta camada, que esperamos nos den muchas alegrías.

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